Caminar por los antiguos senderos utilizados por pastores y habitantes de las aldeas a lo largo de la historia, visitar el patrimonio histórico conservado en distintos rincones del valle o conocer el paisaje que resiste tanto a vivir en una de las zonas más remotas del Pirineo como a recuperar sus tradiciones y a conservar los oficios antiguos. Estos son algunos ejemplos de actividades de turismo genuino que se pueden llevar a cabo en el territorio que engloba el Parque Natural de l’Alt Pirineu y que permiten revelar la esencia de este lugar tan singular a sus visitantes.

En este marco incomparable de alta montaña, encontramos el mayor parque natural de Catalunya: un extenso espacio natural modelado por siglos de actividad humana, que también sirve de refugio de algunas especies amenazadas, como el oso pardo, el urogallo o el quebrantahuesos. Está situado a caballo entre las comarcas del Pallars Sobirà y el Alt Urgell y, debido a su vasta extensión, se mezclan gran variedad de paisajes, diferencias altitudinales y distintos grados de intervención humana, que a su vez aportan multitud de zonas de interés paisajístico.

Pero no todo el interés del parque se centra en sus valores naturales. Existe también algo incluso más preciado, escondido en las aldeas milenarias del parque que resisten a la despoblación. Hablamos del factor humano representado por los pocos habitantes de esos valles remotos, los cuales se empeñan en conservar la esencia de un pasado no tan lejano. Gente que ha encontrado su propia manera de vivir en la zona del parque, realizando oficios tradicionales y mostrando su trabajo para no perder este valioso legado. De ese modo, se abren las puertas a explorar el parque natural desde una nueva perspectiva al alcance de todos los públicos, sin la exigencia de andar largas jornadas o de enfrentarnos a grandes desniveles para encontrar los secretos mejor conservados.

Basta con acercarse a alguna de las aldeas para visitar los artesanos y productores del parque y conocer de primera mano sus productos e historias personales, así como su visión del entorno que les rodea. En el Parque Natural de l’Alt Pirineu, existe un amplio abanico de explotaciones y obradores que visitar: tanto el taller textil de una artesana que crea piezas de ropa en un lugar privilegiado a más de 1300 metros de altura como la explotación de un pastor que produce quesos con la leche de su rebaño de cabras o la bodega de unos productores de vinos ecológicos de alta montaña. Los relatos de estos productores no solo nos llevaran a recorrer físicamente los espacios donde trabajan y a probar sus productos, sino que nos acompañaran en un viaje en el tiempo para conocer cómo ha sido la vida en el parque a lo largo de la historia.

¿Qué mejor manera hay de descubrir un lugar si no es de la mano de sus habitantes?