A 1600 metros de altura, en un rincón remoto de la Reserva Nacional de Boumort, encontramos un espacio privilegiado donde se pueden observar las cuatro especies autóctonas de buitres existentes en Europa: el buitre leonado (Gyps fulvus), el buitre negro (Aegypius monachus), el quebrantahuesos (Gypaetus barbatus) y el alimoche (Neophron percnopterus). Nos encontramos ante un marco incomparable, el único lugar del continente europeo donde crían las cuatro especies.

Llegar hasta aquí no es tarea fácil. Solo se puede acceder con vehículo 4×4 y una autorización específica de la Reserva, lo que hace que este lugar sea aún más único y especial. Alejado de zonas habitadas y fuera de cualquier ruta turística, el espacio garantiza la protección de las especies animales que lo habitan y preserva su entorno.

Así pues, tener la oportunidad de visitarlo es todo un privilegio, además de una experiencia emocionante. Quedamos con nuestro guía en la Pobla de Segur para coger un taxi 4×4 y empezar la gran aventura.

Reserva Nacional de Caza de Boumort

Después de una hora de trayecto en 4×4, llegamos a un punto remoto en el corazón de la Reserva: El Cañete, una zona de alimentación suplementaria para los grandes carroñeros. Nos encontramos ante un paraje auténtico, rodeado de paisajes áridos e inexplorados y por un fuerte olor a causa de los restos animales que sobraron del último banquete. Nos acomodamos dentro del hide, o escondrijo, un observatorio confortable que dispone de WC y luz eléctrica, construido en una situación ideal dentro de la zona de alimentación de aves para pasar un buen rato lleno de emociones. Esperamos unos instantes y empieza la acción: los guardas lanzan una cantidad considerable de carroña y en poco rato nos vemos inmersos en un espectáculo bestial. Vemos como llegan los primeros buitres comunes y seguidos de algunos buitres negros. Quedamos absortos mirando cómo van tomando tierra después de dar vueltas y más vueltas para ir bajando ansiosos, atraídos por el alboroto.

Buitre negro

Desde el observatorio, la perspectiva es perfecta para no perderse ningún detalle y poder así, captar el momento en que los buitres hambrientos devoran la carroña, a muy pocos metros del escondrijo en el que nos encontramos.

Hide de la reserva

Una vez los buitres empiezan a dejar limpios los huesos, entra en escena el quebrantahuesos, una especie en peligro de extinción que ha escogido la Reserva de Boumort como uno de los mejores lugares de la Península Ibérica para vivir y tener a sus crías. De esta magnífica especie pueden llegar a verse una decena de ejemplares, de distintas edades.

Quebrantahuesos

Si tenemos la oportunidad de ir entre abril y agosto, podremos ver también la cuarta especie de buitre que habita en la reserva: el alimoche, que pasa los inviernos en África.

Finalmente, con un poco de suerte, desde el observatorio tendremos la oportunidad de ver algunos mamíferos como ciervos o zorros, que también aparecen en escena cuando se sirve alimento.

Las sensaciones que te invaden ante este espectáculo son difíciles de describir. Aquellos que disfrutan de esta experiencia por primera vez lo cualifican de espectacular y para los más expertos acostumbrados a la aventura es todo un éxtasis. ¿Os animáis a formar parte de esta experiencia salvaje?